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La Coctelera
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Se vislumbra una reducción del presupuesto universitario

 

            La Universidad de Puerto Rico (UPR) experimentará innumerables ajustes en sus operaciones, ya que, en los próximos cuatro años, disminuirá la cantidad de dinero que se le asigna por parte del gobierno,  informó  Basilio Rivera, director de la Oficina de Presupuesto de la UPR.

            Esta reducción se debe a que la Universidad recibe anualmente un  9.6% del promedio de los ingresos del gobierno de los dos años anteriores al año en curso (Ley Número 2 de 20 de enero de 1966, según enmendada), y, en los últimos tres años, la economía del país ha estado en recesión económica, afirmó Rivera.

          "Hasta ahora, el mecanismo ha sido efectivo, porque la fórmula está basada en el desempeño de la economía. Quiere decir que, en los años donde la economía ha producido mucho, la Universidad recibe una cantidad favorable. Cuando la economía se contrae, entonces se reciben ajustes automáticamente. En ese sentido, es justo", comentó Rivera.

          El Director de Presupuesto calculó que las aportaciones del gobierno al Primer Centro Docente del país representan el 57% del total de los fondos con los que cuenta la UPR en el año en curso. Con este dinero, se atienden las actividades académicas de investigación y de enseñanza, servicios a los estudiantes, el mantenimiento de la planta física y la parte administrativa.

 

Reducciones en el presupuesto

            El Consejo Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal (CAREF), comité nombrado por el gobernador Luis Fortuño con la misión de analizar la situación económica actual de la Isla y someter recomendaciones para mejorarla, expuso, el pasado 8 de enero en su Informe al Gobernador de Puerto Rico sobre la Reconstrucción Fiscal, que la economía del país ha estado en recesión durante los últimos tres años. El mismo documento presenta que "se espera que la recesión local continúe" y que "no habrá una recuperación hasta el año 2011".

           Por lo tanto, esta reducción en los ingresos públicos generará un efecto de disminución en la aportación gubernamental a la Universidad por medio de la fórmula.  Debido a que la recesión continuaría hasta el 2011, el descenso en la asignación de presupuesto a la Universidad se extendería hasta el 2013, cuando se calcularía el promedio de los ingresos gubernamentales de los años 2011 y 2012.

          El Informe presenta explícitamente que los "ingresos de la UPR se reducirán unos $86 millones, $114 millones, $95 millones y $81 millones para los años fiscales 2010, 2011, 2012 y 2013, respectivamente".

          Ante la recesión, el gobierno implantó, mediante la Ley especial sobre emergencia fiscal, una serie de medidas para recuperar sus ingresos y subsanar su déficit que sobrepasa los $3,000 millones. El estatuto incluye la imposición de arbitrios a cigarrillos, bebidas alcohólicas y motocicletas,  cargos sobre la transportación marítima, impuestos a Cooperativas de Ahorro y Crédito y una sobretasa en las contribuciones de individuos y corporaciones.

         Sin embargo, bajo el inciso de Enmiendas a las Fórmulas de la Universidad de Puerto Rico y Municipios de esta ley, se establece que los recaudos obtenidos con las medidas aprobadas no se incluirán en el total utilizado para calcular el 9.6% que se le otorga a la Universidad. Estos nuevos fondos se dirigirán "exclusivamente a cubrir el déficit presupuestario" del gobierno, según recomendado en la sección número 6 del Informe del CAREF, titulada Reducción de Gastos - Medidas Permanentes. 

 

Reacciones

            El Presidente de la UPR, Antonio García Padilla, expresó la importancia de la fórmula de financiación mediante una Carta Circular publicada el mismo día en que el CAREF presentó su Informe: "Sus méritos son indiscutibles: a la vez que confirma el compromiso y la inversión del país en una educación superior de calidad, accesible a todos los sectores de la comunidad, sustrae a la Universidad de vaivenes y transacciones políticas en la distribución del presupuesto anual del Estado y le brinda regularidad a la financiación institucional".

             El pasado 5 de febrero, un grupo compuesto por diversos sectores de la comunidad universitaria, denominado como Coalición en Defensa de la Educación Pública Superior, llevó a cabo una conferencia de prensa para expresarse en contra de las recomendaciones propuestas por el CAREF para la UPR, donde declararon que las pautas sugeridas en el Informe "impactarán de manera negativa a toda la comunidad universitaria", y "provocarían recortes en todas las áreas esenciales del servicio que la Universidad presta".

             Para la Coalición, el hecho de que el presupuesto de la Universidad estará en descenso y no disfrutará de los recaudos generados con la implantación de estas medidas se traduciría en la posibilidad de "despidos y congelación de plazas de profesores y empleados no docentes" y en una "mayor proliferación de contratos de servicios sin beneficios". También, contemplaron la disminución de la cantidad de estudiantes de nuevo ingreso, la eliminación de programas académicos, una mayor alza en los costos de estudio y una reducción en los  presupuestos asignados a la investigación.

              Asimismo, el director de Presupuesto de la UPR dijo a Paréntesis que la recomendación del CAREF "sería desfavorable para la Universidad y para todo Puerto Rico" ya que se "estaría limitando el acceso a una educación superior a un costo bajo". No obstante, aclaró que, primero, se harían  "ajustes a nivel administrativo, antes de limitar los servicios a los estudiantes o de disminuir el número de estudiantes que serían admitidos. La reducción de beneficios que reciben los empleados sería la segunda opción".

 

 

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Reclaman participación

Río Piedras, año 2008: Edificios de uno, dos o tres pisos, despintados, viejos… Gente de pueblo en la calle… Quincallas… Personas mayores por las aceras… Dominicanos… Estudiantes de escuela pública… Pausa.

Río Piedras, año 2012: Edificios modernos de ocho pisos… Oficinas médicas… Condominios de apartamentos caros… Gente bien vestida… Estacionamientos multipisos… Áreas recreativas…

Rehabilitar y repoblar el centro urbano de Río Piedras es el objetivo principal del Proyecto Río 2012, aprobado por la Asamblea Municipal en diciembre de 2007. Los vecinos de esta comunidad reclaman que el Municipio de San Juan ha comenzado a gestionar el plan sin informarles debidamente sobre sus procedimientos.

A pesar de que la gerencia del proyecto ha expuesto sus intenciones mediante foros en la comunidad, Alejandrina Firpi Concepción, presidenta de la Asociación de Residentes de Río Piedras, comentó a Paréntesis que la audiencia no ha entendido las complejas explicaciones porque son “como para ingenieros o arquitectos”.

La obra, cuya inversión se estima entre los $300 y $400 millones, según su gerente Luis Vélez Boada, está dividida en tres fases y cada una representa la construcción de edificios en un área determinada. Tres de las cuatro zonas en donde pretenden erguir la primera fase ya eran propiedad del Municipio, lo que ha facilitado el comienzo de la construcción. Esta parte pretende crear estacionamientos multipisos en lo que fueron la Plaza de la Convalencia y el estacionamiento del Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT). Al cierre de esta edición, se habían adquirido ocho propiedades de uno de los bloques designados para la creación de las viviendas y oficinas de la segunda fase.

Los costos de las nuevas residencias comienzan en los $180 mil. Para Vélez Boada, esto hará que la clase trabajadora, aquella que no recibe ayudas económicas del gobierno y que tampoco puede pagar los altos precios de muchas de las casas en San Juan, sea la que se establezca en el nuevo Río Piedras, respondiendo a una estrategia de repoblación.

Aunque los planes de desarrollo incluyen hogares de interés social, Iván Ortiz De Jesús, residente de Río Piedras hace más de 50 años, opina que sus costos serán inalcanzables para las personas de la clase social que domina hoy en Río Piedras: “Se trata de un desalojo, en el que le están diciendo a las personas, indirectamente, que se vayan porque esos nuevos apartamentos son para la gente que puede pagarlos”.

La ordenanza municipal que aprueba el proyecto autoriza la “compraventa, cesión, expropiación forzosa, entre otros” de las propiedades necesarias para proceder con el plan y muestra una lista de 151 de éstas, la mayoría en las calles Julián Blanco, Piñero, Georgetti, Monseñor Torres, Arzuaga, Vallejo y Paseo de Diego.

La intención de adquirir territorios se comunica a los propietarios a través de una carta en la que se les pide autorización para que la compañía New Star Tasadores Corp valore el precio del lugar. Firpi Concepción, especificó que las circulares que exhortan a la reubicación no precisan los costos de alquiler y otros datos necesarios para realizar los trámites de mudanza.

A pesar de que los propulsores del proyecto han comprado algunos terrenos, Ortiz De Jesús asegura que hay propietarios reacios a vender. Vélez Boada, también director del Departamento de Desarrollo Económico de San Juan, aclaró que la expropiación, poder autorizado por la Ley de Municipios Autónomos, es el último recurso a utilizarse.

Ante la posibilidad de expropiación y preocupaciones en cuanto al proceso de toma de decisiones, más de cien personas del sector eligieron en asamblea una Junta Comunitaria de 15 miembros, integrada por residentes, comerciantes, propietarios y profesionales de Río Piedras quienes recogen las inquietudes del pueblo. Una de sus quejas principales es que no se han realizado vistas públicas.

El Plan de Ordenación Territorial, producido bajo la Ley para la Revitalización de los Centros Urbanos, decreta que la creación de un plan de área, documento que establece la delimitación de un plan de rehabilitación, requiere vistas públicas. Pero Río 2012 no es un plan de área. El plan de área correspondiente al proyecto fue aprobado en 1996, momento en que se realizaron sus vistas públicas.

Sin embargo, la aplicación del Plan de Ordenación Territorial fue cuestionada por el director del Centro de Acción Urbana Comunitaria (CAUCE), Juan Giusti Cordero, quien defiende que la Junta de Planificación estableció bajo la resolución JPDT 18 de 2002 que este inciso no aplicaría a las áreas de planes y reglamentos especiales. Río Piedras cuenta con un reglamento especial, la Ley Especial para la Rehabilitación de Río Piedras de 1995, enmendada en 1999. Por esto, la regulación que exime a Río 2012 de vistas públicas por no ser un plan de área no sería vigente.

Bajo esta ley especial se creó un Grupo de Trabajo Interagencial Especial –CAUCE-, presidido por el recinto local de la UPR, para coordinar la solución a problemas en relación a la aplicación de reglamentos y leyes y la implantación del Plan de Rehabilitación de Río Piedras. La propietaria riopiedrense Zita Días Bird cree que “la UPR no está tomando acción y ha permitido que el Municipio tome las riendas de forma unilateral”.

Para escuchar los reclamos, el Municipio creó una Junta de Trabajo de 13 miembros, generalmente abogados. Ortiz De Jesús cree que ésta “no compone una representación democrática de su comunidad porque la mayoría no vive en Río Piedras”.

Concientes de la necesidad de remodelación en la ciudad universitaria, los vecinos piden ‘no expropiación’, participación y garantía. No obstante, Vélez Boada insistió en que “no vamos a otorgar una franquicia de exclusividad a ninguna entidad u organización a representar los intereses de todos los riopiedrenses”.

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¿Dónde es el Festival Deportivo?

Recuerdo estar en mi casa, junto a mi papá, mi mamá y mi hermanito, frente al televisor viendo las Justas Interuniversitarias de la LAI. Era una tradición. Mi hermano y yo estábamos ansiosos de llegar a la universidad para competir. Veíamos un público exaltado que apoyaba a sus respectivos equipos cantando a coro y utilizando panderos, unos atletas con una adrenalina a millón vestidos de arriba a abajo de los colores de su institución. Era un acontecimiento.

Pero no sabíamos que la LAI contaba con un Festival Deportivo al finalizar su primer semestre. Me enteré al llegar a la universidad. Pensé que sería interesante: un preámbulo de lo que se daría en las Justas. Ese año fueron en la Universidad del Turabo. Salí frustrada, pareció una competencia más. No había emoción, no había nervios, no había público. Quizás era que sólo los atletas sabían que existía ese torneo o los eventos que presencié no eran tan interesantes o talvez era que en esa universidad no hay tantos estudiantes para que merodearan por el lugar.

Cuando me enteré que este año serían en la Upi, me emocioné muchísimo. Al fin irían estudiantes a ver las competencias. Pensé que el entusiasmo se respiraría en el ambiente. Sin embargo, esta ha sido una semana común y corriente. La gente está vestida de cualquier color, la primera camiseta que salió del closet por la mañana cuando lo abrieron y estaban todavía medios dormidos. En las horas libres, los estudiantes están metidos en la biblioteca estudiando o haciendo trabajos, hablando en los pasillos y sentados en banquitos bajo los árboles. Por lo visto nadie se enteró, o a nadie le importa, que hay un evento deportivo en la UPR, el segundo más grande del año académico, en el que participan los atletas de todas las universidades miembros de la LAI.

No los culpo. Quien sea que esté a cargo de promocionar el campeonato, fracasó. Las únicas pancartas que anuncian el Festival pasan desapercibidas ya que sus letras son tamaño miniatura. Con 20 mil estudiantes en el Recinto, esto era para que por lo menos 5 mil se dieran aunque sea la vueltita por el complejo deportivo. Y es que, ni las modelitos, que no saben cómo se juega el baloncesto o el voleibol pero que son fieles a las canchas porque ahí buscan novios, estaban presentes.

Es una pena que no se fomente el deporte en el primer centro docente del país. Es increíble cómo en las universidades estadounidenses el deporte es un espectáculo: los eventos son televisados, en las gradas no cabe un alma más y todos visten los colores de su universidad. En la UPR, los espectadores se cuentan con los dedos de la mano y a los atletas ni se les dan beneficios. ¿Qué pasó con el “cuerpo sano, mente sana” o con “el deporte es mi antidroga”?

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El espectáculo que no se dio

“Al depender de la lógica del mercado, y éste de las leyes del espectáculo, necesitan de la continua existencia de conflictos”

Claudia Rausell Koster

Democracia, información y mercadeo

Está claro. El conflicto tiene la capacidad de atraer la atención de un televidente.

Claudia Rausell, profesora de comunicaciones en la Universidad de Alicante en España, expone en su libro Democracia, información y mercadeo que el medio accede a que los políticos se conviertan en fuentes siempre y cuando planteen conflictos y, conscientes de esto, los líderes políticos dejan de exponer sus proyectos para discutir entre ellos y establecer disputas. Es así que la información se convierte en espectáculo, pues se producen disyuntivas para gestionar visibilidad.

Los debates políticos suponen diferencias de ideas, críticas de acciones pasadas, ataques personales y, por ende, pleito. Este tipo de espectáculo resulta tan atractivo para los medios de comunicación que se han encargado de crearlo y auspiciarlo en repetidas ocasiones durante este mes, tanto en la nación americana como en Puerto Rico.

Sin embargo, el conflicto, vital para el entretenimiento del receptor de información política, no fue significativo durante la discusión del tema de economía del primer debate de los candidatos a la presidencia estadounidense realizado a finales del mes pasado. Los candidatos no hicieron propuestas radicales ni tenían visiones considerablemente diferentes.

A falta de conflicto, el periodista Jim Lehrer, moderador de la contienda, tuvo que pedirle públicamente al delegado del Partido Demócrata, Barack Obama, que le hablara directamente a su opositor por el Partido Republicano, John McCain. Cuando Obama repitió su comentario en un tono jocoso y utilizando “tú” para dirigirse a su contrincante, el público, que prometió mantenerse en silencio, soltó una carcajada. Inmediatamente, McCain le preguntó al periodista: “¿Tienes duda de que lo esté escuchando?”; a lo que el intermediario contestó que sólo estaba determinado a hacer que se hablaran uno al otro. Éste momento fue una prueba de que las ansias por crear un espectáculo se veían frustradas.

Otra ocasión similar ocurrió al McCain comentar que él no necesitaba responder de atrás para adelante, luego de que Obama le lanzara una crítica. Nuevamente, Lehrer expresó desilusión con el desacierto de un espectáculo y dijo públicamente: “no es divertido”.

Los tiros de cámara cuyo objetivo era presentar a ambos oradores a la vez en la pantalla del televisor no funcionaban. Se evidenciaba que el contendiente del Partido Republicano no miraba a su opositor del Partido Demócrata, aunque el segundo intentaba, entre ratos, dirigirse a su rival.

El fondo azul oscuro y los colores sobrios que dominaban el escenario de esta competencia política no ayudaban a configurar el ambiente de espectáculo al que apunta un debate de este tipo. Por el contrario, en el primer choque local del mismo tipo, reinó un colorido un tanto incómodo para la concentración del espectador.

Al comienzo de la competencia entre los que lucharán el próximo mes por el mandato de Puerto Rico, una pantalla, colocada detrás de los contrincantes, reflejaba en los colores de la bandera y con un fondo colorido el título del debate: “Decisión 2008”. Cuando empezó la ronda de preguntas, se proyectaban paisajes de Puerto Rico que cambiaban cada vez que los periodistas formulaban una nueva interrogante. Además, los candidatos vestían corbatas brillantes con los colores de sus respectivos partidos.

Por otra parte, la ofensiva de los participantes en este encentro fue una predecible y repetitiva, pues la “tiraera” fue la misma que reinó durante todo el año en los anuncios publicitarios y en las campañas electorales. El conflicto no fue interesante. ¿Las propuestas?, fueron los mismos discursos de cambio y cero corrupción, de un equipo del mismo bando, de energía renovable y de eliminar el partidismo político. Hasta el candidato por el partido Puertorriqueños por Puerto Rico, Rogelio Figueroa, se aburrió, dejó de prestar atención y tuvo que comenzar su tercer turno dirigiéndose al panel de periodistas diciendo: “¿cuál es la pregunta?”.

Asimismo, los candidatos seguían un libreto, sin contestar preguntas o sin defenderse de críticas, y se mostraban demasiado serios o exageradamente sonrientes.

Para fortalecer este tipo de espectáculo, para que no deje de existir y para no ponerlo en peligro de extinción, en la Isla se recurrió a realizar uno en el que el moderador fue un artista. Quién sabe si ésta se convierte en una nueva modalidad para los medios ganar audiencia.

Pero entonces, ¿quién ganó el primer debate por el puesto más alto del gobierno en Estados Unidos? ¿Y en Puerto Rico?

El publicista político Roberto Alfa manifiesta en su Diario de campaña que la gente no es capaz de decidir quién ha vencido un debate porque los candidatos van con la lección tan aprendida que es prácticamente imposible desequilibrar alguna campaña. Pero en este caso parece ser que la explicación es diferente: nadie se robó el “show”, porque simplemente no existió.

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Asamblea General de Estudiantes: un espejo de la legislatura

Imponían su punto de vista respecto a los temas abordados, en ocasiones respondían intransigentemente a las propuestas sugeridas, gritaban al utilizar los micrófonos y utilizaban un tono de voz arrogante.

Mientras observaba la Asamblea General de Estudiantes realizada el pasado jueves, 18 de septiembre en la Plaza Antonia Martínez del Recinto de Río Piedras de la UPR, la imagen que venía a mi mente era la de la legislatura puertorriqueña. Los representantes estudiantiles que dirigían la reunión desde la mesa presidencial, el comité de escrutinio y otros que vigilaban por la seguridad de los micrófonos se expresaban verbalmente de manera violenta hacia las personas que los eligieron para ocupar sus puestos en los Consejos de cada Facultad.

Sin embargo, los asistentes no permitieron que se siguiera este régimen por mucho tiempo. Cuando una de las representantes estudiantiles alzó su voz imponentemente abogando en contra de una propuesta, decenas de universitarios se pusieron de pie y reclamaron que bajara la voz. En un instante, se escuchó por las bocinas “solicito una moción para que la compañera baje de la mesa”. Y claro, la moción fue secundada y los votos a favor subieron al aire. Obviamente, no se hizo caso al voto, al igual que se hace en el gobierno de la Isla con las decisiones del pueblo- y me refiero al voto de la unicameralidad.

Fueron varios los aspectos que pude vincular entre los dos cuerpos. La discusión en torno a los asuntos, en la que reinó una misma especie de “línea editorial”, era destinada para manipular al público y hacerlos pensar igualmente. Las críticas fueron proclamadas con fuerza pero con argumentos flojos, en ocasiones que se prestaban para llevar a cabo un razonamiento contundente. Asimismo, la desorganización y la falta de preparación caracterizaron a los dirigentes. Sólo tenían escritas las propuestas para uno de los problemas, la imposición del nuevo Reglamento General de Estudiantes. Las otras proposiciones fueron pensadas al momento por los integrantes de la mesa regidora, lo que provocó dificultades al momento de pronunciarlas al público, la necesidad de repetir las mismas al menos tres veces y la confusión de la masa electoral. Esto también demostró la falta de elocuencia de los líderes allí presentes.

¿Será que los legisladores son sus modelos a seguir? ¿Será que la exposición constante a estas conductas inapropiadas de parte de los mandatarios de la Isla hace que actúen igualmente de manera inconsciente? Es preocupante que los próximos líderes del País, los que se encuentran en proceso de desarrollo actualmente, estén siguiendo un ejemplo incorrecto.

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El recorrido de la LAI

Estiran una pierna, una mano, en fin, su cuerpo completo cuando de repente escuchan: “¡A sus marcas!” Luego, sin dejarles un segundo para pensar, el árbitro vuelve a abrir su boca y grita: “¡Listos!” Todos olvidan quiénes son y se preparan para… “¡BANG!”. “¡Dale, correee!”, así gritaba la multitud que se arremolinaba entre las gradas para apoyar a su universidad favorita. Experiencias como éstas se viven todos los años, en el mes de abril, desde 1993, en el tradicional Festival Deportivo de la Liga Atlética Universitaria (LAI).

Esta celebración atlética reúne, en una semana, a los campeonatos de la mayoría de los deportes del calendario de la LAI. Durante el semestre académico se realizan distintas competencias eliminatorias o preliminares. Sin embargo, antes que el comisionado de la organización de turno Gabino Irrizary Sorrentini lo estableciera, se realizaban torneos por separado y, en abril, sólo se efectuaban las Justas Atléticas, las finales de pista y campo.

“Comencé a experimentar con un fin de semana deportivo y fue un éxito, así que en 1993 intenté hacer una semana deportiva concentrando todas las disciplinas en Ponce”, explicó el pasado Comisionado.

De esta celebración, la LAI recibe su único respaldo económico a través de las ventas de taquillas, auspiciadores y una aportación anual de $100 mil del municipio de Ponce por un plazo de cuatro años. Hace siete años, se comenzó un Festival Deportivo del primer semestre, llevado a cabo en un lugar distinto cada primer fin de semana de diciembre.

Pero, la organización de estos desafíos atléticos no hubiera sido posible sin que se creara, en 1929, una asociación con la aspiración primordial de promover y regular el deporte universitario. La LAI fue erguida con el fin de “estimular preciados valores éticos y sociales en la comunidad empleando la competición”, según su Declaración de Propósitos del Reglamento General.

Los colores rojo, verde y amarillo de su logo representan sus universidades fundadoras, las únicas que formaban parte del grupo y que participaban de los eventos. Los que comenzaron fueron: el Recinto de Río Piedras de la UPR, el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Poco a poco, otras instituciones se unieron hasta componer las 19 actuales. El Reglamento General exige que, para pertenecer a la Liga, sus miembros se inscriban en 50% de los deportes ofrecidos y que los atletas aprueben 12 créditos semestrales.

Hasta el 1933 las pruebas existentes eran béisbol, baloncesto y atletismo. Para sumar un nuevo deporte al calendario, se exigía que un 50% de las universidades afiliadas participaran en la disciplina. Irrizarry Sorrentini, comisionado durante los años 1991 al 1998, ignoró esta ley al inaugurar una temporada de béisbol con una cuota de cuatro equipos cuando había 12 instituciones incorporadas. Este deporte se había eliminado, por su poca participación. Incorporó, además, al balompié, que contaba con sólo tres bandos.

“Al presente, la pelota es un evento sólido y el torneo de soccer es uno de los mejores”, opinó el profesor retirado del Departamento de Educación Física del RUM. A través de los años se han completado un total de 16 destrezas.

Los atletas más destacados no sólo tienen la oportunidad de probarse nacionalmente, sino también a nivel internacional. En 1968, la Liga se inscribió en la Federación Internacional del Deporte Universitario e incursionó, en 1970, en la Organización Deportiva Universitaria de Centroamérica y del Caribe. Ambas agrupaciones coordinan los Juegos Deportivos Universitarios Centroamericanos y del Caribe, de los cuales Puerto Rico fue cede en su primera edición, celebrada en San Juan desde el 25 de mayo hasta el 6 de junio de 1972. En el 2000, San Germán fue el anfitrión de estos juegos.

La Liga es dirigida por un Consejo Administrativo, formado por los decanos de estudiantes, directores atléticos y un representante estudiantil de cada universidad. El segundo grupo en mando es el Cuerpo Rectoral o Junta de Gobierno, compuesto por los rectores y presidentes de sus integrantes. Este conjunto nombra, cada dos años, a un Comisionado para que ejerza la función ejecutiva de la LAI. Ambos conjuntos tienen una directiva principal, de la que se eligen comités temporeros para discutir nuevas propuestas, que son transmitidas al Consejo y a la Junta. Actualmente, el rector del RUM, Jorge Iván Vélez Arocho, funge como presidente de la Junta de Gobierno hasta julio de 2009.

Al presente, la Junta de Gobierno revisa un nuevo reglamento, que se espera poner en vigencia en agosto y ordena que cualquier deporte que se añada al programa pase por un periodo de dos años en exhibición. Algunos de los juegos que llevan a cabo este proceso, aunque todavía no se ha fijado el reglamento formalmente, son: el voleibol de playa, las porristas, la lucha femenina, el baile y el boliche.

Tras 79 años de existencia, la entidad aún está en crecimiento. Los miembros del equipo directivo de la LAI se pasan la batuta de una carrera de relevos con una meta en común: contribuir al desarrollo físico, social, moral, emocional, espiritual y cultural del Pueblo usando el deporte como vínculo.

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En silencio la Torre

Bajo la dirección del registrador Federico Maura, un grupo de ex alumnos, profesores y estudiantes gestionaron, en el 1939, la instalación de un carillón en la Torre Franklin Delano Roosevelt del Recinto de Río Piedras de la UPR. El tiempo, la lluvia y el Sol han causado que su maquinaria se deteriore, se desprograme y que no suene. Por esto, se ha recurrido a reparaciones adicionales al mantenimiento periódico que recibe.

La Torre fue diseñada por el arquitecto estadounidense William Schimmelpfennig, y construida entre 1937 y 1939. El reloj localizado en ella está sincronizado con el carillón de modo que toque cada 15 minutos y cada hora.

El carillón es un instrumento musical compuesto de un teclado conectado a un panel de control que, en la UPR, se encuentran en la Oficina del Procurador Estudiantil. El panel envía señales eléctricas a unas campanas afinadas de acuerdo a los tonos de las notas musicales que representan las teclas. Unas palancas son utilizadas para martillar el teclado de tal forma que, cuando se golpea, suena la campana correspondiente.

En el 1987 se reemplazó el aparato original. El nuevo teclado fue enviado a finales de la década de los noventa a IT Vurdin, compañía en los Estados Unidos encargada de sus reparaciones, donde le hicieron algunos arreglos necesarios tras daños ocasionados por un problema eléctrico. Aunque no se pudo recomponer completamente, el dispositivo siguió trabajando hasta el 2007. Actualmente, se necesitan remediar las chimeneas tubulares e instalarle un programa de conciertos.

Pero, la discusión por parte de la administración del Recinto acerca de reponer el teclado “es un asunto que nace, muere y vuelve”, según el ingeniero Orlando Ruiz Rivera, director de la división de electricidad de la Oficina de Instalaciones y Facilidades Físicas de la UPR.

Amarilis Ortiz Medina, directora de la Oficina de Desarrollo y Ex alumnos (ODE), aseguró que ya se está trabajando para determinar un plan de acción. La recolección de fondos monetarios que se utilizarán para la restauración serán extraídos de la campaña A peso por año yo apoyo a la UPR, conducida por su oficina. Este sería el segundo de una serie de cinco proyectos que se pagarán con el dinero de la iniciativa inaugurada hace tres años: la Rehabilitación del Cuadrángulo Histórico, el Parque del Centenario, el Pabellón del Deporte Universitario, la Revista Alumni y un Fondo de Becas para Estudiantes Graduados e Investigación,. Los donativos individuales de los ex alumnos y de las diferentes empresas, que al momento suman $50 mil, son destinados al carillón desde el semestre pasado. Una vez se seleccione la propuesta final para los arreglos, la Administración del Recinto pagará aproximadamente $150,000 para llevar a cabo la primera fase del proyecto. Se espera recaudar el dinero para el 2009.

No obstante, la IT Vurdin envió a la Universidad, en el 2000, una propuesta de arreglo que fue rechazada, ya que su costo se estimaba en más de $100,000. La ODE, encargada de analizar las ofertas, ha evaluado, además, la opción de reemplazar el carillón por uno electrónico, que no tiene campanas y que consiste de un teclado sintetizador que produce el sonido de ellas, cuyo costo fluctúa entre los $20,000 y $25,000.

“Queremos que en algún momento del día suene el himno al Alma Máter u otra canción para que el carillón se pueda escuchar, para disfrutar de él porque es algo histórico”, comentó Ortiz Medina.

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¿Dónde está la verja?

La bienvenida a la histórica entrada principal del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico se acompaña de elementos de dudoso valor histórico: varios cruzacalles publicitarios, pasquines y cuatro gigantes portadores de anuncios interrumpen la visual de la acera. Esta es la misma área que se remodeló a un costo aproximado de 700 mil dólares.

El arquitecto Jose R. Coleman-Davis fue contratado en septiembre de 2006 para restaurar “el primer frente formal que dio la Universidad a la Ponce de León”. Confeccionada en el 1939 y diseñada por Raúl Reichard, la cerca fue lo que le dio, según Coleman-Davis, “identidad arquitectónica” a la Institución, ya que fue materializada antes que la Torre Franklin Delano Roosevelt. En la década del 1970, se realizaron unas mejoras al edificio Facundo Bueso, que requirieron derrumbar cuatro columnas de la verja, reemplazadas luego por unas cuadradas y simples que no guardaban compatibilidad con las originales. Para la construcción de la estación del Tren Urbano en el Recinto también se desmantelaron unas columnas y las volvieron a poner.

No es hasta diciembre del año pasado que la verja completa se restauró restaurar para hacerla idéntica a las auténtica. Aunque se añadieron pedazos que se habían fundido de la decoración antigua, se reciclaron los ladrillos y los paños de reja originales. Un 95% del hierro de los 1,100 pies lineales del portón está prácticamente intacto desde hace 68 años.

Coleman-Davis, quien también rediseñó el Teatro de la UPR, opina que este armazón tiene un valor arquitectónico inestimable porque le da una “presencia digna” a la Universidad ante la ciudad. Pero, al parecer, el área atrae a la publicidad y nadie ha protestado hasta ahora la agresión visual que sufre este espacio tan valorado históricamente.

Algunos rótulos, promoviendo actividades a efectuarse dentro o fuera de la Institución, son amarrados de manera que tapan la visibilidad del acceso peatonal principal. Los estudiantes parecen no advertir la gravedad de la situación. Lisa Verta Reyes camina la avenida Universidad para llegar a sus clases. La estudiante de tercer año de literatura considera “cool” colocar cruzacalles en el área porque se informa de los eventos, aunque confesó que no siempre los lee. Piensa que si los acomodan “mal, doblados y virados”, el espacio se ve “feo”. A Frances Vargas Pacheco, otro peatón regular, no le molestan: “al contrario, es dónde me entero de las obras de teatro que hay y voy”.

A lo largo de la acera frontal de la UPR, paralela a la carretera Ponce de León, se levantan cuatro paneles, uno detrás del otro, que por ambas caras muestran carteles propagandísticos a través de unas ventanas plásticas. Siete de estos ocho espacios para anuncios están ocupados por promociones de TVaquí, una recién inaugurada revista semanal de Casiano Communications.

La compañía dedicada a la colocación de estas estructuras con fines publicitarios, Sistemas Urbanos, fue creada en 1997 para responder a las necesidades de mobiliario urbano de las diferentes ciudades de Puerto Rico. Su objetivo, según su página en la Web, es “mejorar el concepto de publicidad exterior, dándole una mejor imagen y estética urbanística a las áreas urbanas”. Sus especialistas realizan estudios constantemente junto a los municipios para establecer los lugares en donde ubicarían sus productos. Recopilan el análisis en una propuesta que envían a las autoridades municipales, donde se hace una negociación y se aprueban permisos.

Claudio Perino, empleado de la entidad, mencionó los criterios principales de identificación de zonas elegibles para instalar los paneles: cantidad de tránsito y existencia de paradas de guagua. El cliente señala dónde quiere exponer su anuncio y la corporación le comunica la disponibilidad y el precio.

Una organización estadounidense creada para proteger la belleza natural del ambiente, preservar paisajes y proteger recursos históricos y culturales, Citizens for a Scenic Florida, critica en su portal electrónico a estos artefactos. La agrupación describe cómo los portadores de anuncios comercializan el espacio público, distraen al conductor y sirven de escondite a asaltantes que vigilan al peatón.

Otro tipo de murales publicitarios, los llamados de “parada” o “bus shelter”, comunes en los alrededores de las paradas de transportación colectiva, se ubican a cada lado de la parada de guagua pública frente al portón principal de la Universidad. Este medio es muy utilizado en la Isla, según Sistemas Urbanos, por “su gran efectividad y accesibilidad”. Su página electrónica establece que “al diseñar paradas de guaguas en armonía con la arquitectura prevaleciente en Puerto Rico continuamos haciendo publicidad exterior sin afectar la estética urbana”.

Mientras la compañía cataloga sus diseños publicitarios como “elegantes”, Coleman-Davis discrepa: “es una cosa horrible” que le resta “completamente” el valor a la entrada del Recinto. No sólo los contempla como un desacierto por tratarse de la verja histórica, sino que encuentra errado el constante “bombardeo” de rótulos en cualquier sitio de la ciudad porque “afea y contribuye a la contaminación visual, que es un afronte a la población”.

Hay pasquines por todos lados con la excusa de extraer dinero para las arcas públicas. El arquitecto sugirió que debe haber otra manera de generar ganancias sin afectar el ambiente. “En algún sitio hay que tirar la raya”.