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La Coctelera

nAyDa pÉrEz rOmÁn

"...escribe claro quien piensa claro." Martín Vivaldi

Categoría: un intento de alguna cosa...

23 Marzo 2008

Por las calles de Río Piedras

Abundan el cemento viejo y los edificios de más de dos plantas. Los únicos árboles a la vista son los que se encuentran dentro del Recinto Universitario y de sus residencias. Decenas de cruzacalles anunciando actividades para la juventud, cervezas y especiales de comida cuelgan de cualquier lugar disponible. Es Río Piedras, una “ciudad” dentro de San Juan.

Al caminar por ella se presencia una mezcla del pasado, el presente y el futuro. La fachada antigua y la pintura desvanecida de sus edificaciones representan el primer tiempo pero las recientes construcciones, que son pocas, dan un aire innovador a la añejada metrópoli. El colorido de los graffitis cubre muchas de las paredes exteriores, dándole una chispa y una frescura liberal al aire conservador que transmite la ancianidad de las viviendas. Asimismo, la población juvenil contrasta con las estructuras primitivas en las que habitan y con algunos vecinos de edad avanzada. Más aún, los artefactos electrónicos que los futuros profesionales llevan en sus oídos mientras caminan hacia la Universidad y su vestimenta a la moda hacen que nos demos cuenta que estamos en la era contemporánea.

Ellos, que van a pié para sus salones desde o hacia sus hospedajes o apartamentos, hacen de Río Piedras una ciudad peatonal. Durante el periodo de comienzo de clases, en agosto o en enero, los callejones del pueblo, donde comienza una librería cuando termina la otra, son concurridos por los universitarios en busca de los libros asignados que nunca aparecen.

El tráfico de personas en la estación del Tren Urbano, frente a la Universidad, es cuantioso a tempranas horas de la mañana. Los estudiantes salen abrigados y se dirigen a su destino a un paso apresurado. En las paradas de guagua pública se sientan personas principalmente adultas a esperar por su transporte. Parecen estar aburridas y repasando mil cosas en su mente.

Aunque existan estas alternativas de transportación colectiva y transeúnte, los vehículos en la región no dan abasto. El flujo peatonal por las aceras es casi imposible por cuenta de los carros que descansan sobre ellas. Estos estacionamientos provisionales se forman porque encontrar un lugar legal en el área es una tarea pesada después de las seis de la tarde. Las calles, estrechas de por sí, se vuelven más angostas y el tránsito automovilístico se torna peor. Se hace más arduo el paso con los boquetes en las carreteras. El conductor percibe un agujero en la brea e intenta proteger su auto dándole un pequeño giro al guía, que lo lleva a tomar otra grieta al lado contrario, que pasaba desapercibida. Durante el transcurso de construcciones para arreglar estas averías, las rutas alternas a tomar son más largas que las originales y se complementan a los inevitables tapones formados en la Avenida Universidad en los horarios de clases.

La gran cantidad de vehículos en la zona simboliza una mina para las personas que se dedican al robo. Los hurtos son incontrolables y ocurren con una frecuencia asombrosa a pesar de las numerosas patrullas policíacas que dan rondas preventivas continuamente por los alrededores. Las denuncias de estos oficiales se concentran en impugnar los estacionamientos indebidos en vez de despuntar en la detección, detención o prevención de robos o delitos más graves.

Los oficiales de seguridad se ocupan también de vigilar los sucesos nocturnos en los sectores donde impera el “jangueo” en la ciudad universitaria. Las barras localizadas en la Avenida Universidad, el pueblo y en otras rutas principales son visitadas por un público diverso: estudiantes, adultos, deambulantes y personas mayores. La fiesta se extiende desde las seis de la tarde hasta aproximadamente las cuatro de la mañana del otro día. Los consumidores de los locales convierten la calle frente al negocio en un lugar para la bebedera y habladuría. A pesar de la demasía de anuncios respecto a violaciones y asaltos acontecidos en el sector a altas horas de la noche, viarias jóvenes y muchachos se siguen paseando por la región sin cuidado alguno.

Sobre las aceras alejadas del bullicio, donde reposan vidrios, vasos, latas y botellas, descansan los deambulantes. Por el día, con sus ropas un poco sucias y rasgadas, piden dinero a los choferes que paran sus carros ante la luz roja de los semáforos. Algunos caminan lenta y silenciosamente por las calles en las que, de noche, se acuestan a dormir. Otros vociferan monólogos porque creen que están participando en obras de teatro. En el pueblo, uno grita y el segundo canta a toda voz. A estos últimos, casi nadie les hace caso. Son parte del cotidiano y los residentes están acostumbrados a ellos.

Por otro lado, el Paseo de Diego y la Plaza del Mercado se encargan de hacer algo por la economía. Las puertorriqueñas y dominicanas, que componen una porción significativa la población de Río Piedras, acuden para comprar comida y ropa, entre otras chucherías. A veces, hacen encargos en el correo. Los adolescentes pasean en sus uniformes de escuela.

Es agradable presenciar las peculiaridades de ésta ciudad. Sus divergencias son las que hacen de ella una metrópoli especial para caminarla, observarla, pensarla y habitarla.

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20 Febrero 2008

Sancocho universitario

Es impresionante como, dentro de la cultura puertorriqueña, se desplazan diferentes subgrupos. Pero más maravilloso es verlos representados dentro de una institución educativa, compartiendo una misma meta. A pesar de su disparidad, la población heterogénea del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) tiene un mismo fin: el aprendizaje.

En su libro An Introduction to Intercultural Communication, Fred Jant establece que la diversidad entre culturas probablemente sea menor que las diferencias dentro de una misma. El origen, los familiares y el entorno de un estudiante influyen en la formación de su personalidad y en su elección de conjunto de amistades. Los “corillos” se pueden calificar por sus apariencias, vestimentas, comidas predilectas, jerga, filosofía, actitudes, pasatiempos y clase social. Sus miembros se identifican con ciertos valores, normas y reglas de comportamiento.

Una de las colectividades más curiosas es la gótica o rockera, caracterizada por la utilización de ropa negra. De sus pantalones cuelgan cadenas que llaman la atención por el tintineo que producen mientras caminan. Sus cabellos lucen una variedad de peinados: largos o cortos, en mohack o teñidos de colores peculiares. En su mayoría, utilizan prendas con diseños puntiagudos. Las jóvenes pertenecientes a este grupo visten mini faldas, medias largas en malla y camisetas que muestran mensajes rebeldes. El delineador negro es vital en sus maquillajes. En sus i-pods la música suena a todo volumen. Esta “comunidad” practica relaciones sociales diversas ya que algunos gustan de pasear solos y otros andan en grupos.

Les contrarrestan los rasta, distinguidos por sus cabellos largos acomodados en rollitos, mochilas gastadas en sus espaldas y zapatos estilo tenis. Visten camisetas con ilustraciones de Bob Marley o el Ché Guevara, aunque algunas féminas prefieren llevar trajes sencillos y de telas finas. Su transporte principal es la patineta.

En el Centro de Estudiantes, parece habitar otro gremio, los atletas. Todos los días se sientan en el mismo lugar. El área aparenta estar reservado, pues en él solo se acomodan voleybolistas, baloncelistas, nadadores y atletas de pista y campo. Unos se saludan con abrazos, otros respetuosamente. Todos se conocen, o al menos se han visto, porque estudian, comen, duermen, ven películas, socializan y usan sus computadoras en el “territorio marcado”. Los atuendos son deportivos: pantalones cortos y camisetas.

Con pelos intactos y gafas que cubren la mitad de sus caras, las modelitos hacen balance en zapatos de cuatro pulgadas de altura con sus carteras gigantes para no caerse en las aceras aboquetadas de la Universidad. Amanecen maquilladas y sus perfumes se detectan a unos cinco pies de distancia. A ellas se les unen los muchachos que siguen la moda metrosexual, aquellos que usan uniformes de balompié o camisetas pegadas y lucen cabellos bañados en gel o rabitos.

Por el contrario, el estilo intelectual es un poco desarreglado, quizás para llevar un mensaje de que seleccionan revistas educativas sobre las de moda. Talvez la realidad es que no tienen tiempo para emperifollarse. En sus mochilas cargan con laptops y un paquete de libros pesados. Las palabras que más suenan en sus discusiones son “clase”, “profesor”, “examen” y “estudiar”. Comentan las noticias mundiales, programas televisivos del Discovery Channel e inventos científicos y tecnológicos.

Dos círculos nuevos se forman mediante el contraste de las personas que crecieron en un ambiente rural con aquellos que llevan una vida urbana. El campo es más tranquilo que Río Piedras, hay menos carros en la calle, menos ajetreo, menos cemento. Los citadinos están acostumbrados al bullicio, al “pariceo” y a una vida más rápida. Los estudiantes que viven los días de semana en Santa Rita y los fines de semana en su pueblo de origen, caminan hacia sus clases desde los hospedajes o apartamentos sin quejarse. Mientras disfrutan de su caminata bajo el sol, se percibe la humildad y sencillez.

Otra base de origen que determina a una subcultura es el grupo étnico. Las personas de una misma descendencia comparten una cultura común y distintiva. La UPR participa de un amplio programa de intercambio estudiantil. Extranjeros de todas partes del mundo se instalan por un semestre en la residencia Torre Norte, de donde salen estadounidenses en tenis atléticos o chancletas para sus clases. El Departamento de Lenguas Extranjeras de la Facultad de Humanidades recibe franceses a menudo. Los españoles son muy comunes también. Entre ellos, no hay semejanzas. Si son de un mismo país, solo los une el idioma de su nacionalidad ya que cada uno representa una partícula de un subgrupo de su patria. No obstante, resaltan por la oposición de su cultura ante la puertorriqueña.

Las preferencias alimenticias ayudan a divisar “pequeñas sociedades”. En el Centro de Estudiantes nos topamos con los amantes de la comida rápida que se dividen entre las largas filas de Church, Burguer King, Pollo Tropical y Sbarro. Los Merenderos de Sociales albergan a personas que gustan de matar el hambre en chinchorros o guaguitas callejeras, ya que ofrecen sándwiches, papas azadas y hamburguesas. Éste semestre se inauguró un Merendero criollo para estudiantes y empleados atraídos por la comida hecha en casa. Éstos también frecuentan las fondas en los alrededores de la Universidad, en donde saborean arroz con habichuelas, chuleta, pollo, bistec y amarillos. Los vegetarianos compran macarrones y lasañas hechas con soya en las carretillas divididas entre los departamentos de Educación y Humanidades.

Un subgrupo puede contener varias divisiones. Por ejemplo, la comunidad de empleados de la Universidad contiene administradores, conserjes, profesores, ingenieros y guardias de seguridad. Asimismo, los universitarios pertenecientes a una misma facultad perciben co-culturas que convergen dentro de un mismo edificio. Entre los estudiantes de Ciencias Sociales se encuentran los estadistas, estado-libristas, independentistas, socialistas, comunistas, entre otros.

Jant aclara que no se debe asumir que un individuo es igual a los demás practicantes de su cultura. Pero el colocar en grupos a las personas es un ejercicio que evidencia la presencia de un multiculturalismo en la Universidad. Estas colectividades no fomentan la segregación de la Institución. Se integran e interactúan unas con otras para crear un todo sin abandonar su sabor individual.

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20 Febrero 2008

Cómo sobreviver sem saber cozinhar?

Muitas vezes as pessoas ficam sem pé nem cabeça quando lhes digo que moro sozinha e não sei cozinhar. Não comprehenden que isso não é problema. Até pode ser uma ventagem!

Não saber cozinhar...

Por qué não é problema?

- Receberá convites para almorços e jantares demais a não ser que você tenha namorado(a). Caso você tenha namorado(a), ele vai cozinhar para você.

- É provável que seu/sua melhor amigo(a) o convite comer para sua casa.

- Pode preparar cominda no forno.

- Pode comprar comida fora pelo menos tres vezes na semana.

- Você pode fazer o regime de Special K, que consiste em comer o cornflake de cafe da manhã e substituir outra refeição pelo Special K.

As ventagens...

- Não perdi o tempo cozinhando.

- Gasta menos dinheiro no pago de luz porque não vai ligar o fogão eletrônico.

- Economiza-se a dificultade de limpar as panelas.

- Faz regime sin dar-se conta.

Dicas para sobreviver sim saber cozinhar, comendo e sim ganhar libras de mais:
** Para o cafe da manhã compre aveia que se prepare no forno. Tenha leite e cornflakes baixos em açucar. Além pode fazer torradas de manteiga. Istos alimentos também resolvem a fome pelas noites.

**Compre lassanhas, pastas ou bifes que vêm congelados e prepare-los no forno. Não faça istas comidas todos os dias porque a maioria tem muitas calorias. Em outras ocações mixture alface, tomate e outros vegetais que vêm congelados ou em lata. Prepare-os com frango ou atum de lata. É importante que guarde molho de tomate e de salada em sua cozinha porque as carnes que vêm em lata não estão temperadas. Também pode fazer sandwiches com pão, presunto de peru, alface, tomate e manteiga. Ou simplemente coma sopa de lata.

**Não cheie sua geladeira de doces porque, cuando fique com fome, vai comé-los tudos de sobremesa.Compre frutas e lanches saudáves.

Quando fique cansado de comer as mesmas coisas, visite a sua avó ou sua mãe. Elas vão estar contentes pela visita e vão cozinhar para você. Lá comerá arroz, bisteca, frango assado ou refogado, spaghetti, de tudo! Ficará satisfeito pela semana enteira. É provavel que ponham em tigelas a comida que sobre para que você leve para sua casa. Ao outro dia, quando tenha fome, abra suas tigelas, quente sua comida no forno e listo!

Para receber convites...

- Seja amável com seus companheiros.

- Fale de temas interesantes, mas não fale demais.

- Vista decentemente à universidade, ao trabalho e atè ao posto de gasolina. Você não sabe onde possa estar o garrotão que tanto gosta.

- Arrume sempre seus cabelos (não siga meu exemplo)

Lembre que si quiser casar-se num futuro, você tem que namorar um homem que cozinhe. Faga um compromiso para que ele cozinhe e você limpe os pratos.

Mas, si você está acostumado à comida de sua mãe, não gosta de vegetais, quer saborear ovos e panquecas feitos em casa de cafe da manhã e não pode viver sim arroz, carne e maionese duas vezes ao día... consulte para umas aulas de cozinha.

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Nayda. Arecibo, Puerto Rico. 21 años. BA de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Comunicaciones con concentración en Información y Periodismo. Segunda concentración en Finanzas, Moneda y Banca.

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