La política es el deporte nacional, pero en la categoría senior. A pesar de los esfuerzos para captar la atención de los jóvenes, la participación de éstos en los procesos políticos es moderada. Dentro de los partidos, existen espacios para vincular a aquellos que les apasiona el campo, pero la intervención ocurre de una manera pasiva. La apatía de la juventud ha sido motivada por la falta de debates y discusiones, necesarios para desarrollar propuestas frescas y formar futuros servidores públicos.

La importancia del voto de esta población menos madura radica, según el profesor de ciencias políticas Ángel Israel Rivera, en que es una decisión “manipulable”. Una de las razones es la falta de apego a un partido, que caracteriza a aquellos que llevan más años pendientes a los sucesos políticos. Existen estudios que demuestran que cuando se ejerce el derecho en la papeleta por primera o segunda vez no se emite una determinación muy pensada: “generalmente es un voto por la tradición partidista de la familia, aunque hay sus excepciones”.

Otros factores que movilizan a los menos experimentados a las urnas son un discurso y un candidato atractivo y dinámico. Este año, el Sistema Universitario Ana G. Méndez preparó anuncios de servicio público con el slogan de “Vota o quédate callao”, en los que utilizan artistas para promover la ejecución del voto. Los reguetoneros Daddy Yankee, Alexis y Fido, la ex Miss Universo Zuleyka Rodríguez y el pelotero de Grandes Ligas Carlos Delgado son algunos de sus personajes.

Emmanuel Caraballo Quiros, estudiante de cuarto año de la UPR y director de campana del candidato a alcalde de Yauco por el Partido Nuevo Progresista (PNP), delinea estrategias para cautivar a la nueva generación. Una serie de páginas cibernéticas, entre las que se encuentran Facebook y Myspace, mantienen a la población tecnológica al tanto de lo que pasa con el colectivo y sus candidatos. El bullicio de las caravanas o avanzadas, dirigidas en su mayoría por jóvenes, resultan llamativas para algunos de este sector. Otras técnicas para atraer su atención son la creación de diversas actividades con nuevos enfoques, como la realizada el pasado cuatro de julio por el PNP, cuando, en vez de hacer una celebración oficial, se hizo una fiesta en la playa con artistas invitados.

Pero los festejes y estribillos de campaña, parecen no ser suficientes para captar la atención de estos individuos más lozanos. Para José Iván Caraballo González, de 22 años, candidato a legislador por el municipio de Utuado, las estrategias para conquistar el voto novato no han funcionado en los últimos años porque los partidos no ofrecen ideas ni propuestas claras dirigidas a esta comunidad. La comunicación ha aumentado pero no se utiliza para transmitir políticas juveniles. En entrevista con Lajota, el estudiante de ciencias políticas opinó que se tienen “las herramientas necesarias para lograr transmitir los conceptos, pero no se puede lograr nada si el concepto no existe, si no hay un proyecto, un mensaje, dirigido hacia la juventud”.

Rivera, que imparte clases en el Recinto de Río Piedras de la UPR, describió como un estudiante “a veces se une a un partido con emoción y luego se frustra porque el partido no le da importancia a sus ideas”. Los envían a colocar anuncios en las calles, en vez de contar con ellos en el proceso de toma de decisiones. Es así como no se sienten incluidos y observan como los partidos son dominados por gente mayor.

A su vez, añadió que no hubiera tantos jóvenes disgustados o enajenados de la política si los líderes hicieran su trabajo para el bien del país y no para su beneficio. Lo que se presencia es una reacción de molestia por el funcionamiento del sector público, que en el caso de Puerto Rico, se manifiesta mediante la abstinencia al voto y muy pocas veces por la unión a grupos revolucionarios.

En un intento por promover la participación de los adultos menores, el Partido Popular Democrático celebra todos los años una asamblea de juveniles. El año pasado, realizó una convención en verano que permitió que los comprometidos con el gremio compartieran durante un fin de semana. Estas actividades se limitan a presentar ponencias de los candidatos. El joven autonomista, José Iván, cree que estos encuentros “deben ir más a la vanguardia y deben parecerse a un grupo de cabildeo”.

Los partidos, concientes de la importancia de las generaciones electoras más novatas, cuentan con organizaciones de la Juventud del Partido que reúnen a aquellos caracterizados por su liderazgo. Según Caraballo Quiros, estos grupos “abren puertas y oportunidades para expresar nuestro sentir, trabajando”. Una gran cantidad de personas que comenzaron en estos grupos incursionan en la papeleta electoral. Por ejemplo, William Villafañe, quien fue presidente de la Juventud del PNP, corre como senador por acumulación. Caraballo Quiros explicó que “hay muchos que expresan desde un principio que se unen al grupo para conocer cómo se trabaja y adquirir la experiencia necesaria para presentarse en algún momento como candidato político”.

Aunque, en comparación con el pasado, los cargos políticos locales están siendo ocupados por personas de menor edad, Rivera considera que antes los jóvenes eran más militantes y estaban más entusiasmados con la lucha. La juventud fue protagonista en la década de los 30, época de la Matanza de Río Piedras, la Masacre de Ponce, y la fundación del Partido Popular. Sucesos que no tienen comparación en la actualidad.

El que haya un gran número de jóvenes trabajando dentro de las estructuras de los partidos, no significa que esa participación se exteriorice en las elecciones. Aquellos ajenos a los proceso gubernamentales no se contagian con el espíritu. El aspirante a legislador considera que el resentimiento y la apatía de parte de la juventud hacia la política partidista del país tienen más peso que el respaldo que se transmiten en las urnas a las ideologías presentadas.

El gobierno se limita a confirmar la existencia de problemas. En las ocasiones que se presentan propuestas para remediarlos, éstas no se consolidan por cuestiones personalistas o partidistas. No hay una visión conjunta como país hacia esos conflictos. Se van perdiendo el ánimo y las esperanzas de ver soluciones. La juventud, para José Iván, “no se siente atraída a participar en un sistema donde los partidos no se ponen de acuerdo para presentar una propuesta especializada”. Pero, el profesor asegura que, si se incorporara al joven a la estructura del partido, dándole voz, su voto podría ser más importante de lo que es.

No obstante, se están concretando esfuerzos para lograr que los líderes políticos escuchen las sugerencias y planteamientos de los jóvenes, lleguen a un consenso de ideas e incorporen algunas de ellas en sus proyectos. Un ejemplo es el conversatorio realizado por el alcalde de Caguas, William Miranda Marín, el pasado 28 de marzo, donde diferentes asociaciones juveniles se reunieron para expresarle sus inquietudes. José Iván considera positivo este movimiento porque, aunque en él convergen diferentes visiones, se llega a una conclusión.